
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) publicó la Circular n.º 73 del 20 de agosto de 2026, que establece los lineamientos técnicos y operativos para aplicar una metodología unificada de evaluación de las edificaciones afectadas por el sismo del 10 de agosto. Esta medida se adopta en el marco de la declaratoria de situación de desastre de carácter nacional, establecida mediante el Decreto 1171 del 11 de agosto de 2026.
Los lineamientos fueron elaborados en articulación con el IDIGER, CAMACOL, FASECOLDA, ASOCAPITALES, la Red Colombiana de Ingeniería Sísmica (CEER), la Sociedad Colombiana de Ingenieros (SCI), la Asociación Colombiana de Ingeniería Sísmica (AIS), la Asociación Colombiana de Ingenieros Catastrales y Geodestas (ACICG) y la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (ACOFI).
Igualmente, las universidades de Los Andes, Nacional, Industrial de Santander, del Valle, Javeriana y del Norte, la Escuela Colombiana de Ingeniería Julio Garavito y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
El propósito es que las inspecciones se realicen bajo criterios técnicos comunes para evitar duplicidades e inconsistencias en los registros. Los resultados servirán para tomar decisiones relacionadas con las restricciones de uso, el retorno seguro de la población y el restablecimiento de los servicios esenciales durante la fase de respuesta, así como para definir las acciones que se ejecutarán una vez comience la fase de recuperación.
La metodología se implementará de manera progresiva. La UNGRD coordinará el proceso, mientras que las entidades territoriales tendrán a su cargo la coordinación de las evaluaciones en sus respectivas jurisdicciones.
La evaluación se desarrollará en dos fases. La fase
1. Correspondiente a la evaluación rápida, comprende una inspección visual de las edificaciones afectadas ubicadas en las zonas priorizadas. Su objetivo es determinar si una edificación puede ser ocupada, si requiere restricciones de uso o si no debe ocuparse, de acuerdo con las condiciones observadas en el momento de la inspección.
Esta evaluación es provisional y deberá repetirse si se presentan réplicas u otros eventos que puedan modificar las condiciones de seguridad. Como resultado de esta primera evaluación, se instalarán carteles de tres colores:
• Verde: permite el ingreso y el uso de la edificación sin restricciones, aunque no significa que esté libre de daños.
• Amarillo: establece restricciones de ingreso, ocupación o uso y señala la necesidad de realizar una evaluación detallada.
• Rojo: indica peligro de colapso y prohíbe el ingreso y la ocupación, salvo autorización de la autoridad competente. Sin embargo, este cartel no constituye por sí mismo una orden de demolición.
2. Correspondiente a la evaluación detallada, tomará como base el formulario de inspección de edificaciones después de un sismo desarrollado por el Instituto Distrital de Gestión del Riesgo y Cambio Climático (IDIGER). Estará dirigida principalmente a las edificaciones clasificadas inicialmente con carteles amarillos o rojos, así como a aquellas remitidas expresamente desde la primera fase.
Su objetivo será confirmar o modificar la clasificación inicial, establecer recomendaciones de intervención y caracterizar la situación de los hogares o las organizaciones que ocupan los inmuebles, con el fin de que las alcaldías determinen el destino final de estas estructuras.
En el caso de la infraestructura vital, la evaluación detallada se realizará desde el inicio. Tendrán prioridad los hospitales y las demás instalaciones del sector salud, los establecimientos educativos, la infraestructura de servicios públicos esenciales y las edificaciones indispensables para la atención de la comunidad.
La información obtenida durante las evaluaciones se incorporará al Sistema Nacional de Información para la Gestión del Riesgo de Desastres (SNIGRD), bajo criterios de georreferenciación, validación y trazabilidad. La UNGRD suministrará las herramientas digitales para recopilar la información en ambas fases, las cuales podrán utilizarse tanto en línea como en zonas con dificultades de conectividad.
La metodología también contempla el Registro Único de Profesionales Evaluadores (RUPE), mecanismo mediante el cual se registrará, verificará y habilitará a los profesionales voluntarios que participen en las evaluaciones. La asignación de cada profesional a estas actividades se realizará de acuerdo con su nivel de formación académica de pregrado o posgrado, la especialidad y la experiencia requeridas para los perfiles definidos en los lineamientos, así como con la vigencia de su matrícula o tarjeta profesional, que deberá estar libre de sanciones o restricciones para el ejercicio de la profesión.


