
En una jornada simultánea en los departamentos de Córdoba, Boyacá y Tolima, la Agencia Nacional de Tierras, ANT, bajo el liderazgo de Juan Felipe Harman Ortiz, se recuperaron predios que alguna vez fueron de las estructuras paramilitares de los hermanos Castaño, ‘Don Berna’ y ‘Gordo Lindo’.
Al respecto, se destaca que en Boyacá fueron recuperados predios que estuvieron en manos de los esmeralderos Horacio Triana Romero y Gilberto Rincón, condenados y extraditados a los Estados Unidos por delitos relacionados con el tráfico de drogas.
“Llegó la hora de nosotros, los campesinos, con este gobierno”, expresó Marcos Díaz, habitante de la localidad Guasimal, en zona rural de Montería, tras recibir un predio que había pertenecido a los hermanos Castaño (Carlos, Fidel y Vicente).
Como Marcos, 375 familias campesinas fueron protagonistas de una jornada histórica, que permitió la aprehensión de 1.606 hectáreas en los tres departamentos.
“En esa tarea tan ardua de la recuperación de Tierras, no queremos otra cosa que seguir sembrando la Reforma Agraria en nuestro país, estamos contentos con los resultados”, aseguró el director de la ANT, Juan Felipe Harman Ortiz.
Igualmente, desde Córdoba, donde destacó que esta acción representa el retorno del Estado a zonas históricamente cooptadas por estructuras criminales, el funcionario agregó que el propósito principal es alcanzar las 100.000 hectáreas recuperadas en esta zona del país. Indicó que ” estamos trabajando para que la tierra que alguna vez simbolizó el poder paramilitar de los hermanos Castaño, se convierta en símbolo de reparación y paz”.
De acuerdo con la ANT, en total fueron recuperadas 1.069 hectáreas (ha) en Córdoba, 202 ha en Boyacá y 335 ha en Tolima, que ahora pasarán al Fondo de Tierras, una herramienta central de la Reforma Agraria impulsada por el Gobierno.
Cabe señalar que, según la ANT, los predios fueron administrados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE) y el Fondo de Reparación para las Víctimas, y posteriormente fueron transferidos a la ANT. Con ello, se garantiza que los bienes producto del despojo y la guerra cumplan su verdadera función social: volver al servicio del campesinado y contribuir a la reparación colectiva.
Predios del Clan Castaño ahora son territorios de dignidad campesina
En Córdoba, la Agencia Nacional de Tierras recuperó 19 predios ubicados en los municipios de Valencia y Montería, que en total suman 1.069 hectáreas y 2.089 metros cuadrados. Estos terrenos, que inicialmente estuvieron en manos de las estructuras paramilitares de los hermanos Castaño, alias ‘Don Berna’ y alias ‘Gordo Lindo’, fueron destinados a seis asociaciones campesinas de la región, beneficiando aproximadamente a 160 familias.
Los terrenos formaban parte de un conjunto de haciendas, entre ellas San Pedro, Las Tangas, El Campano, Damasco y Santa Paula, que años atrás fueron epicentro de la llamada ‘contrarreforma agraria’, cuando a sangre y fuego fueron expulsadas miles de familias campesinas y se apropiaron de sus tierras mediante testaferros, falsos títulos y lavado de activos.
En esta oportunidad, mientras recorría la finca Damasco, su nuevo hogar, el líder campesino Marcos Díaz expresó con emoción que “tener tierra propia es un sueño cumplido. Vamos a aprovecharla para cultivar, vender nuestros productos y salir adelante. Ahora tenemos la convicción de que viene un mejor mañana y la esperanza de un futuro digno para nosotros y nuestras familias”.
Gobierno le cumple al Tolima
Entre tanto, al norte del Tolima, la jornada permitió recuperar ocho predios ubicados en los municipios de Armero Guayabal, Ambalema, San Sebastián de Mariquita y Líbano, que en total suman 335 hectáreas. Estas tierras fueron entregadas a diez asociaciones campesinas de esos municipios, conformadas por 53 familias que históricamente han vivido del trabajo agrícola y hoy ven reconocidos sus derechos sobre la tierra que cultivan.
Para Lisardo Caro, agricultor y representante legal de la Asociación Sueños Campesinos del Sumapaz, que agrupa a 220 afiliados, recibir tierra significa la oportunidad de comenzar una nueva vida y fortalecer la economía de sus hogares.
“Nací en el campo, me crie en el campo, y le pido a Dios que mis últimos días también sean trabajando en nuestra tierra. Para nosotros, recibir este predio significa ver hecho realidad el esfuerzo de tantos años de trabajo y de sudor que antes beneficiaron a otros”, relató Caro.
Además, agregó que “en estas tierras vamos a sembrar aguacate, maíz y café. También a desarrollar proyectos de piscicultura. Gracias a la Agencia de Tierras vemos cumplido el sueño de que el campesino recupere la tierra que históricamente le fue arrebatada. Este gobierno sí le cumple al campesinado”.
Recuperaciones en Boyacá
Por su parte, en el municipio de Maripí, Boyacá, fueron recuperadas 202 hectáreas que eran de los narcotraficantes Horacio Triana Romero y Gilberto Rincón, condenados por delitos relacionados con el tráfico de drogas.
Nueve predios, El Capotal, La Hacienda, La Belleza, La Laguna, Llano Grande, Barro Blanco, El Guadal, El Palmar y El Achote, que estaban bajo administración de la SAE por ser bienes de extinción de dominio, se convierten en símbolos de paz y un nuevo renacer para 162 familias de la Asociación Paz y Progreso de Mapirí y la Asociación Agropecuaria El Porvenir, campesinos cacaoteros y cultivadores de caña del occidente del Tolima.
“Cada hectárea recuperada representa una deuda saldada con los campesinos y víctimas del despojo, una respuesta concreta a la violencia y una garantía de no repetición. Con estas jornadas, la Agencia Nacional de Tierras sigue cumpliendo su compromiso de recuperar y proteger los bienes públicos de la nación, a fin de garantizar que ninguna estructura ilegal vuelva a apropiarse de los terrenos que le pertenecen al campesinado colombiano”, aseguró Harman.
De acuerdo con la ANT, este proceso de recuperación refuerza la presencia del Gobierno nacional en regiones donde, durante años, el Estado fue reemplazado por la violencia y el miedo. De esta manera, con el compromiso decidido de la ANT, el Gobierno demuestra que la Reforma Agraria no es una promesa, sino una realidad que se construye con hechos. La tierra que alguna vez fue símbolo del terror, hoy florece como símbolo de reparación, memoria y dignidad para el campesinado colombiano.

