
El presidente de la República, Gustavo Petro, dijo que la estrategia de desestabilización en su contra y del Gobierno no puede ser atribuida a acciones aisladas ni al proceder individual de una persona. Afirmó que “no es el plan de un loco, Leyva no está loco. Está lleno de odio y soberbia, y se juntó con otros y otras, llenos de odio y soberbia”.
A través de una serie de publicaciones en su cuenta oficial de X, el mandatario calificó como un intento de golpe de Estado en flagrancia, que habría sido orquestado por el excanciller Álvaro Leyva Durán, en conexión con sectores políticos, medios de comunicación y estructuras del crimen organizado.
El jefe de Estado solicitó formalmente que se investigue el caso tanto en Colombia como en el exterior. Enfatizó que “hay un golpe en flagrancia y hay que investigarlo y solicitarle a la justicia de los EE.UU. que investigue. La actual Fiscalía General debe ser garante de transparencia y no estar sujeta a presiones políticas”.
Por ello, el presidente Petro, a través de su abogado, presentó en la Fiscalía General de la Nación denuncia contra el excanciller Álvaro Leyva, por la posible comisión de varios delitos: Conspiración, Instigación a Delinquir, Menoscabo de la Integridad Nacional, Calumnia e Injuria.
Según el jefe de Estado, basado en los audios revelados por el diario El País de España, lo más grave del caso no fueron las gestiones internacionales de Leyva, sino que “conectó con dos grupos armados: el Clan del Golfo y el Eln, que ya no confiaba plenamente en el excanciller. El que sí copió fue el Clan, que envió el tema a sus jefes: la Junta del Narcotráfico”.
El presidente insistió en que la supuesta conspiración fue amplificada por sectores de prensa y líderes políticos que habrían actuado de forma coordinada. En tal sentido, sostuvo que “hay muchas coincidencias como para pensar que es un lunático hablando solo”.
Al respecto, cuestionó el papel de medios de comunicación nacionales. Agregó que “todas las cartas de Leyva, injuriando al presidente, fueron replicadas por la prensa como si se trataran de joyas literarias. Ahora, esa misma prensa o no publica, o encubre la gravedad del hecho develado, en flagrancia”.
Igualmente, el presidente recordó que mientras tomaba forma el plan descrito, se impulsó un proceso en su contra ante la Comisión de Acusación de la Cámara de Representantes, con base en las cartas de Leyva. Este procedimiento, según denunció, se basó en “acusaciones sobre supuesta drogadicción, sin evidencia probatoria, salvo las misivas del excanciller. Como la drogadicción no constituye delito sino incapacidad, había que ordenar, por orden judicial, hacer prueba de la intimidad del consumo del presidente”.
El mandatario también arremetió contra decisiones del Consejo Nacional Electoral, CNE, que, según él, han vulnerado sus derechos políticos y su fuero presidencial.
“Los magistrados del Consejo Electoral, que, contra la Constitución, me despojaron de mi fuero presidencial, impulsaron un proceso en mi contra. Se han construido pruebas espurias en mi contra con base en actos que se hicieron después de terminada la campaña o con facturas en las que se equivocó un medio de comunicación”.
El mandatario señaló que el objetivo de estas acciones era preparar el terreno para un golpe parlamentario disfrazado de proceso administrativo.
El jefe de Estado enfatizó que “querían abrir el golpe parlamentario, no solo por el camino inconstitucional y anticonvencional. Qué garantía podemos tener en las próximas elecciones, si el exregistrador, registrador, y el Consejo Electoral han actuado contra nuestros derechos. El golpe de Estado se venía fraguando, Leyva no estaba solo”.
Finalmente, el mandatario solicitó formalmente que se investigue el caso tanto en Colombia como en el exterior. Puntualizó que “hay un golpe en flagrancia y hay que investigarlo y solicitarle a la justicia de los EE.UU. que investigue. El intento de golpe de Estado parlamentario se ha evaporado, pero el mayor peligro puede venir ahora de las alianzas entre el narcotráfico y sectores armados”.

